¡Qué bien se vive de vacaciones! y cómo disfrutan los más pequeños de la casa con esa flexibilidad horaria, de actividades, de espacios…y, en la mayoría de los casos, de forma de comer.

Pasadas las vacaciones cada año me encuentro con la misma situación en las consultas de alimentación pediátrica: el pequeño no quiere comer como antes, le cuesta volver a sus horarios de comidas, coge rabietas y se enfada con más facilidad si no come lo que él quiere y comienza a demandar más “comida prohibida” (golosinas, patatas frutas o gusanitos, helados)

-¿Te suena?

Sabemos que la buena  alimentación es muy importante para el desarrollo y crecimiento de los niños y me he dado cuenta que cuando los niños salen de vacaciones, la buena alimentación y la nutrición también salen a vacacionar. Para prevenir esta situación, comparto con vosotros unos consejos para seguir con la buena alimentación en tiempo de descanso:

  1. Procura tener snacks saludables en casa o llevar contigo algo para que coman mientras están fuera: frutas, las mejores Fast Food healthy, olivas,  hummus con pan integral, dátiles,  palomitas o fruta deshidratada en lugar de snacks ultraprocesados súper adictivos.
  2. Trata de mantener los horarios de comida lo más cercano a lo habitual.
  3. Permítele pero NO OFREZCAS alimentos insanos. Si están en una fiesta de cumpleaños y sus amiguitos/as comen ultraprocesados, será difícil evitar que ellos no lo hagan, si tu estás disfrutando de un helado de chocolate, poco creerán que ellos no pueden comerlo. Así que, recuérdales que no tienen que comerlo todo y menos todos los días.
  4. Agua a su alcance. Muchas veces confundimos las señales que nuestro cuerpo nos envía y comemos cuando lo que realmente necesitamos es hidratarnos, a ellos/as les sucede igual. Evitar zumos de frutas, y menos los envasados.
  5. Cocinar con ellos. Ahora las mayoría de los platos son más frescos y fáciles de elaborar. Invítales a que participe a poner la mesa, elaborar una ensalada o broqueta de verduras o, porqué no, un helado magnífico de plátano y canela con virutas de cacao.
  6. Vete de compras con ellos. Cuánto más les involucres, con más facilidad mejorará su alimentación.
  7. No compres lo que no quieres que coman tus niños.
  8. Evita hacerlos pasar largos periodos de tiempo sin comer. Respeta sus horarios y recuerda que puedes ofrecerles comida real, los niños/as necesitan más energía pero también puede que su apetito disminuya con las altas temperaturas.
  9. No uses los dulces (y la comida en general) para ganarte a tu hijo/a, si no quieres chantajes emocionales por su parte, tu tampoco lo hagas.
  10. No te pases con la tecnología. Sabemos que en verano pasamos muchas horas con los peques y a veces les distrae un poco de tablet, serie o dibujos pero ¡modera! Sobre todo mientras esté comiendo, los hábitos a la hora de sentarnos a la mesa son igual o más importantes que el propio plato:  comer viendo la televisión son conductas que afectan no solo a la digestión, si no también a los ciclos del niños.

 

Y el consejo más importante para este verano: DISFRUTA, DISFRUTA , DISFRUTA. Después de estas semanas de tiempo infinito con tu familia, seguro que lo echarás de menos.

¡Felices HEALTHY vacaciones!